domingo, 25 de octubre de 2015

Cuatro formas en las que los restaurantes pueden agradar a un comensal que come solo.



Según una encuesta de 2013 llevada a cabo por Travelguard.org, el 59 % de las agencias de viaje afirma que el número de reservas de personas que viajan solas ha aumentado respecto a hace diez años. Por supuesto, este tipo de clientela también espera encontrar un sitio en el que poder comer y disfrutar de las costumbres locales. Sin embargo, no todos los restaurantes aceptan o acogen de buen grado a los comensales que acuden solos.
Al carecer de compañía en su mesa, es probable que este tipo de comensal esté mucho más atento al personal, a los platos que se sirven y al ambiente del restaurante. Si disfruta de una comida agradable a solas en su restaurante, existen más posibilidades de que lo recomiende a otras personas, que se convierta en cliente habitual o que opine sobre el establecimiento en TripAdvisor, ElTenedor, Yelp o Facebook.
Los restaurantes disponen de varias formas sencillas no solo de mostrarse más abiertos a los comensales solitarios, sino también de resultar más atractivos a este tipo de público, todo sin correr el riesgo de perder a los clientes que acuden en grupo o en pareja.

Por qué los comensales solos pueden sentirse incómodos con las experiencias habituales en un restaurante

Para algunos viajeros, la experiencia de comer solos en público resulta incómoda y puede despertar inseguridades de tipo social. No tienen dónde mirar sin parecer groseros y, a la vez, suponen que todo el mundo los observa y juzga por comer sin compañía. Para muchos, ya sea en su país o en el extranjero, esta situación resulta aterradora y, de hecho, ya ha recibido un nombre: “solomangarefobia”.
Apenas se encuentran ofertas gastronómicas para una sola persona y son pocos los lugares en los que una comida de alta calidad no es sinónimo de cita romántica. Sin embargo, los comensales solitarios merecen disponer de una oferta más amplia que comida callejera, de cafetería o para llevar. A continuación, se presentan cuatro formas en las que los restaurantes pueden agradar a un comensal que come solo:

Aprenda a hablar con los clientes que acuden solos

Preguntarle a un cliente que entra solo en un restaurante si desea mesa “solo para uno” resulta condescendiente. No hay necesidad de añadir el “solo”. En su lugar, puede optar por una alternativa más simple y menos ofensiva como “Por aquí, por favor”.
Los clientes que acuden solos a un restaurante muestran diferentes preferencias de conversación. Muchos escogen esta opción porque disfrutan de su soledad y otros, para conversar con desconocidos y hacer nuevos amigos. No sienta la necesidad de entretenerle ni hablar más de la cuenta con el comensal. Él se encargará de hacerlo si lo desea, pero no dude en acercarse para mantener una breve conversación si dispone de un momento libre.

Utilice las redes sociales para atraer a los comensales solitarios y aventureros

He descubierto que existen dos tipos de clientes solitarios: el aventurero y el que adora la comodidad.
El primero acude a su restaurante porque desea probar una experiencia nueva. El segundo, porque le es familiar y, si se ve en la obligación de comer solo, elige un ambiente agradable para hacerlo.
Para el aventurero, el boca a boca es fundamental. Puede captar su atención a través de sitios de descuentos, una forma ideal de probar restaurantes nuevos con la excusa de una oferta. Plantéese diseñar ofertas adecuadas y atractivas para uno, además de para las parejas. Algunas opciones son ofrecer una bebida gratis al pedir un plato principal o rebajar el precio de los aperitivos a la mitad si el cliente comparte en Facebook que se encuentra en el restaurante.

Ofrezca algún tipo de entretenimiento

La música en directo convierte de inmediato cualquier restaurante en un lugar más agradable donde un comensal que come solo puede cenar tranquilamente. Todo el mundo puede disfrutar a solas de la música de un grupo en directo sin parecer estar fuera de lugar; así, el comensal ya no temerá encontrarse en el punto de mira por el hecho de venir solo.
Es más, la música en directo ofrece al cliente un elemento natural en el que centrar su atención. En lugar de mirar a otros clientes o no levantar la vista de la mesa durante la comida, el viajero podrá disfrutar de la cultura y de la cocina locales al mismo tiempo.
Si descarta la opción de ofrecer música en directo, plantéese crear una pequeña biblioteca, organizar recitales de poesía o diseñar algún otro tipo de entretenimiento con el que poder focalizar la energía de la sala.

Mezcle las diferentes opciones de asientos

El espacio vacío de una gran mesa puede acentuar aún más la sensación de incomodidad del cliente que come a solas. Aunque siempre le queda la opción de ofrecer más mesas pequeñas, la forma más sencilla de reducir este espacio vacío es que los comensales solos se sienten en la barra.
No obstante, no todos los restaurantes con un menú apetitoso disponen de una zona de barra adecuada. Si su restaurante no cuenta con una barra, intente reproducir una poniendo una mesa alta y larga frente a uno de los ventanales con vistas a la calle. La posibilidad de observar a la gente también solucionaría el problema de no saber dónde mirar mientras se come sin compañía en un restaurante.
Como se ve, muchos de los métodos que se utilizan para atraer y hacer sentir cómodos a los comensales solitarios también podrían beneficiar a los clientes que acuden en grupo. Con solo realizar unos pequeños cambios y añadidos, su restaurante puede convertirse en un lugar atractivo y agradable para los atentos comensales solitarios. Al hacerlo, su restaurante seducirá a un influyente nicho de viajeros que probablemente agradecerá todo lo que usted haga compartiéndolo con otras personas para que también vayan.

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